Cómo trabajamos cada pedido
Puede ser un cuenco para tu práctica, una manta para el frío de la sierra o un pedido para tu tienda de bienestar. Nos escribes por correo o desde el carrito y aclaramos uso, tamaño aproximado y cuántas piezas necesitas. Si no sabes qué afinación te conviene, lo conversamos antes de mover cualquier cosa.
No todo está siempre en Lima. Algunas piezas viajan en el lote siguiente desde Katmandú y otras ya están en nuestro almacén. Te decimos con franqueza qué se puede despachar esta semana y qué requiere esperar la siguiente importación, sin prometer fechas que no controlamos.
Los cuencos se prueban con mazo de madera para confirmar nota sostenida y vibración. Las malas se revisan cuenta por cuenta, y en los textiles verificamos orillos, tintes y gramaje. Si algo no cumple el criterio de acabado, no entra al pedido y te lo decimos.
Antes de cerrar el pedido recibes imágenes reales de las piezas seleccionadas, tomadas sobre madera oscura para que veas el tono del bronce, la pátina de las semillas o el color exacto del tinte. Así confirmas lo que va a llegar y evitas sorpresas al abrir el paquete.
Definimos el envío según tu ubicación: delivery en Lima en zonas acordadas o envío provincial por agencia. El embalaje va reforzado para piezas de bronce y textiles, con separadores internos. Te compartimos el número de guía cuando el paquete sale de nuestro almacén.
Si el cuenco llega desafinado por el viaje o una manta necesita indicaciones de lavado, escríbenos y lo resolvemos. Con el tiempo las piezas ganan pátina y eso es parte del proceso. Nos interesa que vuelvas a pedir, no que cierres una venta y desaparezcas.
Antes de escribir, quizá te sirva ver el detalle de nuestros servicios o revisar las soluciones para tiendas y profesores.
Escribimos desde Lima, atendemos en horario peruano y respondemos cada consulta con una persona real del equipo, no con respuestas automáticas.
Si tienes dudas sobre una pieza, el estado de tu pedido o el envío a provincia, escríbenos por correo o llámanos. Revisamos cada mensaje y respondemos en el mismo día hábil cuando la consulta llega antes de las 6 de la tarde; fuera de ese horario, la respuesta sale a primera hora del día siguiente.
No trabajamos con catálogos de temporada ni stock genérico. Cada pieza sigue un recorrido concreto desde el taller familiar hasta tu dirección en Lima o provincia, y en cada etapa hay controles que puedes verificar antes de recibir.
Los tiempos son referenciales y dependen del taller, la aduana y el transporte interno. Cuando algo se retrasa, lo avisamos con el motivo real, no con una excusa de plantilla.
Visitamos talleres familiares en Patan, Katmandú y Mustang. Ahí se elige lote por lote: peso en gramos, afinación del bronce con mazo de madera, tensión del hilo en las malas, densidad del tejido en las mantas. Lo que no pasa esa revisión no entra al pedido.
Antes de embalar, tomamos fotos reales del taller y de la pieza específica que vas a recibir. Anotamos medidas, material, tinte y cualquier marca propia del trabajo a mano. Esa ficha viaja contigo en el pedido para que sepas qué llegó y de dónde.
Los cuencos van envueltos en tela y separados entre sí para que no choquen. Las malas se guardan en bolsa de algodón, el incienso en papel encerado y los textiles doblados con papel libre de ácido. No usamos plástico de burbujas como capa principal porque retiene humedad en trayectos largos.
Al ingresar al país revisamos cada pieza otra vez: que el bronce no tenga golpes, que la mala conserve las 108 cuentas y el nudo de guru, que el textil no haya tomado olor a bodega. Si algo no está en condiciones, se reemplaza antes de coordinar la entrega.
En Lima acordamos delivery por distrito y franja horaria. Para provincia usamos agencia con seguimiento y embalaje reforzado. Te confirmamos el día de salida y el número de guía para que puedas rastrear el paquete sin depender de nosotros.
Si la pieza es un cuenco, te explicamos cómo probar su nota y cómo cuidar la pátina. Si es una manta de yak, cómo lavarla sin fieltrado. Cualquier duda de uso o conservación se responde por correo o teléfono, sin costo adicional.